A veces, un puñado de tierra vale por toda una vida. A principios de los sesenta, en el apogeo del desarrollismo español, un numeroso grupo de viticultores de la Sonsierra cambió para siempre la historia de esta comarca riojana. La apuesta, innegociable a todas luces, era por la calidad, en el sentido más puro de la palabra, y la ganaron. No podía ser de otra forma. Entre las aportaciones de aquellos hombres de vino había viñedos que hoy tienen 130 años de edad, verdaderos jardines varietales de cuyas uvas sólo podían nacer vinos maravillosos. Ese espíritu de unión del que hace casi 60 años surgió una cooperativa sin parangón en Rioja se mantiene hoy intacto, hasta el punto de haber recibido, por tercera vez en cuatro años (2019, 2021 y 2022), el premio a “Mejor Cooperativa” en el prestigioso informe anual que elabora el Master of Wine Tim Atkin.

La nueva meca del vino riojano

Fundada el 3 de enero de 1961 e inaugurada el 15 de mayo de 1962, Bodegas Sonsierra supuso la culminación del sueño de 229 viticultores, que, entre todos, sumaban más de 430 hectáreas de viñedo en la comarca del mismo nombre, una tierra privilegiada en la que, actualmente, todas las grandes firmas vinícolas de España desearían poder elaborar sus propios vinos. Algunas, como Vega Sicilia (junto con Benjamin Rothschild) o Bodegas Familiares Matarromera lo han conseguido con mucho esfuerzo y grandes dosis de paciencia, después de largos años de sondeos, negociaciones y compra de viñas. La Sonsierra es única, y aquellos 229 pioneros lo sabían.

Este entorno, donde se ubican buena parte de las más de 500 hectáreas que controla la cooperativa a día de hoy, es uno de los lugares más envidiados de la D.O.Ca. Rioja para el cultivo de la vid. Allí los viñedos, heredados generación tras generación, se benefician de un microclima especial que se traduce en una maduración de los racimos más uniforme, lo que también facilita el ensamblaje de las diferentes parcelas a la hora de comenzar el proceso de elaboración.

Una gama de vinos espectacular

A principios de la década de los ochenta, la cooperativa apostó definitivamente por el embotellado y comercialización de sus vinos bajo marcas propias. Con la llegada del nuevo siglo y el reconocimiento de crítica y del consumidor, Bodegas Sonsierra asumió una nueva remodelación de sus instalaciones, construyendo una nueva nave elaboradora frente a la antigua bodega. Actualmente, la firma tiene la capacidad de vinificar cerca de cuatro millones de litros por cosecha, contando además con un parque de barricas con capacidad para 9000 unidades procedentes de las mejores tonelerías del mundo.

Allí nacen joyas como Mindiarte Reserva 2014 y su hermano pequeño, Mindiarte Crianza 2018 (ambos vendidos en exclusiva en Perú por Vinoselección); Cibeles Reserva 2015, un tinto de guarda con una relación calidad-precio insuperable; el multipremiado y exquisito Perfume de Sonsierra 2016, vestido con una botella que hace honor a su nombre; o el soberbio Sonsierra Gran Reserva 2015. ¡Descúbrelos en nuestra web!