“El vino es la más higiénica y saludable de las bebidas”, sentenciaba el científico francés Louis Pasteur. Y es que un consumo moderado de vino puede tener diversos beneficios sobre la salud.

¿Para qué es bueno el vino?

Repasamos aquí algunos de los efectos beneficiosos señalados por estudios médicos y científicos en los últimos años:

  • Para empezar, protege el corazón: previene las enfermedades cardiocirculatorias, como el infarto y la formación de trombos y disminuye el riesgo de arterioesclerosis (endurecimiento de las arterias). De ahí viene el hecho conocido como “paradoja francesa”: el menor índice de enfermedades cardiocirculatorias entre los franceses, a pesar de tener una dieta poco sana, rica en grasas saturadas.
  • Efecto preventivo ante enfermedades cancerígenas gracias a ciertos componentes como el resveratrol (sustancia presente en las semillas, hollejos y taninos de las uvas que ha demostrado tener un efecto antioxidante y preventivo de algunos tipos de cáncer). Además, el resveratrol también desempeña una importante función anticoagulante. El vino tinto contiene más resveratrol que el blanco, debido a que durante su elaboración ha recibido un mayor contacto con el hollejo de las uvas.
  • Beneficios nutricionales, ya que aporta, entre otras sustancias, minerales esenciales para el organismo humano, como hierro, sodio y potasio.
  • Siempre en cantidades moderadas, contribuye a la digestión: estimula la producción de saliva y los polifenoles del vino desarrollan una función protectora de la mucosa gástrica, previniendo úlceras. Además, el vino favorece el metabolismo de las grasas, las proteínas y los azúcares.
  • Ayuda a reforzar las defensas inmunitarias debido a sus propiedades antisépticas, que actúan contra numerosas bacterias.
  • Previene la aparición de enfermedades neurodegenerativas y el Alzheimer.
  • Debido a su contenido en polifenoles, el vino tiene propiedades antioxidantes que contrarrestan el proceso de envejecimiento de las células, por lo que puede retrasar el envejecimiento. De hecho, la industria cosmética utiliza cada vez más los polifenoles para desarrollar productos.
  • Además, recientemente supimos que el consumo de 2 a 7 copas a la semana puede reducir el riesgo de sufrir depresión, según las conclusiones del estudio Predimed llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Navarra y publicadas en la revista BMC Medicine.
  • Y por último y más importante, las sensaciones placenteras que nos trasmite un buen vino, con su color, aromas y sabores, estimula la producción de endorfinas y nos llena de bienestar.

Ahora sí, con más sentido que nunca, ¡Salud!