Las catas de vino no tienen por qué ser estos eventos aburridos que nos pintan las películas. Aquí te enseñamos que tú mismo puedes organizar una cata ciega con amigos y tener una experiencia diferente, divertida y única. Te contamos paso a paso qué es lo que debes hacer para que todo salga perfecto.

¿Por qué es mejor una cata ciega?

Con cata ciega no nos referimos a que debes vendarte los ojos. De hecho, en el vino la parte visual es muy importante y el color es un elemento que se considera entre los expertos cuando se hacen puntuaciones. Sin embargo, como en todas las investigaciones que se hacen sobre el sabor, es ideal no tener mucha información de lo que se está consumiendo para no dejarnos llevar por otros factores. En este caso, variables como la etiqueta del vino, sus premios, fama u origen, pueden hacernos calificarlo mejor o peor por ideas que tenemos preconcebidas. Es tan fuerte el sesgo que tenemos, que hay experimentos donde las personas prueban dos veces el mismo producto (por ejemplo, dos chocolates idénticos), pero por tener envolturas distintas encuentran (o creen encontrar) diferencias importantes en su sabor.

En otro experimento, se le hizo creer a las personas que estaban probando vinos de 5, 10, 35, 45 y 90 dólares. Aunque en la práctica solo había tres vinos diferentes de solo dos precios distintos, el resultado fue claro: a mayor “precio”, mejor la calificación que recibían los vinos. Es por esto que, si quieres hacer una cata real, basada en el sabor y calidad del vino, lo mejor es que sea a ciegas.

Elección de vinos

Dicho esto, el primer paso en tu cata ciega es elegir los vinos. Aquí no se trata de elegir los mejores o más caros, sino de que haya variedad. Una manera de hacerlo es pedir que cada invitado lleve uno, estableciendo un rango razonable de precios y pidiendo que cubra la etiqueta e identidad del vino hasta el final de la cata. Algunos vinos que recomendamos para que esta experiencia sea realmente única son el Monte Real de Familia Tinto Reserva 2017, el Alaya Tierra 2019, el Viña Pomal Gran Reserva 2012 y el Finca Valpiedra Reserva Club 2014.

Si tu grupo ya tiene un poco más de experiencia en el tema del vino, pueden hacer catas más específicas. Por ejemplo, una noche solo con vinos chilenos o una selección de lo mejor de Mendoza, donde podrían incluir, un BenMarco Malbec, un CRIOS Malbec, un Sottano Malbec y un ANUBIS Malbec. Si quieres hacerlo aún más interesante, puedes poner a catar dos veces el mismo vino sin anunciarlo (al inicio y al final) y ver quiénes le dan puntuaciones distintas la segunda vez.

Criterios de evaluación

Esta parte es totalmente personal y dependerá de lo que ustedes consideren más importante. Pueden asignar un valor al aroma, color, cuerpo, posgusto, etc. Pueden solo hacer una valoración general del 1 al 10 de cuánto les gustó o pueden jugar a adivinar qué vino están probando. Adicionalmente, al finalizar la cata, pueden revelar cuáles son los vinos sin especificar el orden y ver quiénes logran identificarlos. También pueden usar la escala más conocida que va hasta el 100 y ver quién se acerca más a los puntajes que dan los expertos. Finalmente, si quieren hacerlo mucho más simple y relajado, pueden solo catar y discutir entre ustedes los atributos del vino y elegir al final un ganador.

¿Qué necesitarán?

Además de los vinos y las copas (y papel y lápiz para anotar), si quieres algo más profesional recomendamos mantel y servilletas blancas para apreciar el color de los vinos, y, si es posible, una copa por cada vino catado. También recomendamos emplear un decantador, así como vasos de plástico que hagan de “escupidera” si no quieren que el exceso de alcohol interfiera con la valoración con forme avance la cata. Estamos seguros de que, elijas el método que elijas, tendrán una noche diferente y muy divertida.