Repasamos algunas de las zonas más famosas en las que se producen vinos en España, porque Rioja y Ribera de Duero son ya, además de denominaciones de origen de alta calidad, dos marcas reconocidas a nivel internacional.

España tiene una larga tradición vinícola. Gracias a ella, hoy puede presumir de la altísima calidad de algunos de sus vinos y de haberse convertido en una de las zonas de producción con más historia del mundo. Es un hecho que el gusto por el vino español ha aumentado a nivel mundial en las últimas décadas, de ahí que su producción se haya intensificado en los últimos tiempos y hayan aparecido nuevas bodegas en todo el territorio que están haciendo un trabajo excelente.

En la actualidad, en España hay cerca de 70 Denominaciones de Origen, y, aunque todas tienen sus peculiaridades y bien merecen ser reconocidas, hay dos zonas de la geografía española que siguen dominando en el imaginario colectivo: Rioja y Ribera del Duero.

Rioja, cuna de la tradición

La zona de Rioja está situada al norte de España. Su especial ubicación hace que reciba influencias del clima atlántico y el mediterráneo, y su temperatura sea suave, lo que facilita el desarrollo de las vides.

La Denominación de Origen Calificada Rioja se distribuye en tres zonas -la Rioja Alta, la Alavesa y la Oriental – que transcurren entre tres provincias distintas: La Rioja, Álava y Navarra. En la primera de las zonas, la Rioja Alta, encontramos la localidad de Haro, considerada por muchos como la capital de la zona gracias al Barrio de la Estación.

En esa localidad encontraremos bodegas como Ramón Bilbao, que ha dado algunos de los vinos más renombrados de la región, y las célebres CVNE o Muga.  Y en la zona, a pocos kilómetros, están algunas de las más famosas, como Marqués de Cáceres o marqués de Riscal, cuyo edificio central, diseñado por Frank Gehry, bien merece una visita.

Los vinos de Rioja

 Rioja es la denominación de origen más antigua de España -fue aprobada en 1921- y una de las dos únicas con la D.O. Calificada de la península ibérica (la otra es el Priorat). A lo largo de su historia, sus bodegueros han ido creando vinos con uvas como la garnacha o la graciano, así como la mazuelo y la maturana tinta, con una gran protagonista por encima de todas ellas: la variedad tempranillo.

También se elaboran vinos blancos -a partir de uvas como la viura o la tempranillo blanca- pero son sus tintos los que han hecho internacional esta zona de España. Y es que las variedades que están permitidas en la región en ese terruño dan como resultado vinos con un tanino medio y sabores afrutados que resultan fáciles de beber y que, además, llevan muy bien el envejecimiento en barrica.

 Ribera del Duero, el otro gran titán

La otra gran región de vinos españoles que ha cogido impulso a nivel internacional no está demasiado lejos de la Rioja, aunque su clima es más intenso, por lo que da lugar a vinos bastante diferentes.

Se trata de la Denominación de Origen Ribera de Duero, situada en las orillas del río que le da nombre. La zona se reparte entre cuatro provincias: Valladolid, Burgos, Segovia y Soria, aunque es la primera, Valladolid, la que puede presumir de albergar la llamada “milla de oro”.

Allí, entre las localidades de Peñafiel y Pesquera de Duero, se concentran algunas de las bodegas más prestigiosas de la región, como Pago de Carraovejas, Pingus o Vega Sicilia. Todos ellos elaboran principalmente vinos tintos a partir de uvas tempranillo, que, con permiso del Consejo Regulador, coexiste con variedades como la cabernet sauvignon, la merlot, la malbec y la garnacha tinta. En la zona solo se permite una variedad blanca, la albillo o blanca del país. Estas uvas y el especial clima de la zona dan como resultado vinos de gran potencia y estructura.