La tempranillo es la uva más prestigiosa y emblemática del viñedo español. Esta variedad ha sido clave en la revolución que sus vinos han experimentado en las tres últimas décadas y protagonista de esos tintos que los han situado en la cima mundial.

La estrella de Rioja y Ribera del Duero

El prestigio alcanzado internacionalmente por los vinos de larga crianza de Rioja contribuyó en el siglo XX a difundir la tempranillo como la uva principal de esta denominación. Esos vinos finos, frescos, de color no muy intenso y graduación media se convirtieron en el prototipo del buen rioja. Sin embargo, el tsunami de renovación y modernidad que recorrió Rioja en los noventa -y que afectó tanto a la viticultura como a los métodos de elaboración-  descubrió al mundo que la tempranillo era capaz de otorgar tintos de guarda de color intenso, frutales y estructurados.

La tempranillo también fue la protagonista de la eclosión de Ribera del Duero. Y es que hablamos de una casta que se cultiva en distintos rincones del país dada su gran capacidad de adaptación, aunque otorga vinos de diferentes características según el terruño. En su versión ribereña, esta variedad se ha caracterizado por dar tintos potentes y carnosos.

Por otro lado, mientras en Ribera del Duero predominan los monovarietales, en Rioja la tempranillo se ha complementado tradicionalmente con otras variedades para dar color y grado, como la graciano, mazuelo y garnacha; si bien es cierto que, a raíz de la revolución de los noventa, es frecuente encontrar excelentes monovarietales riojanos.

La uva de los mil nombres

Existe la teoría no demostrada de que la tempranillo llegó a España en la Edad Media desde abadías francesas y a través de las rutas jacobeas. Pero ¿sabías que esta variedad cambia de nombre dependiendo de la región? Conocida como tempranillo en toda la zona norte; en Castilla y León la tempranillo adopta el nombre de tinto fino, tinto del país y tinta del país; en el viñedo manchego recibe el nombre de cencibel; y en Cataluña e Islas Baleares es conocida como ull de llebre.

Fuera de España, la tempranillo tiene un papel protagonista en el vino portugués, donde también recibe distinos nombres: en la cuenca del Douro se la conoce como tinta roriz, en el Alentejo como tinta aragonez, y en otras regiones lusas como tinta de Santiago. Además, la tempranillo acapara cierto protagonismo en los vinos de Argentina.

Condiciones geoclimáticas

El nombre de tempranillo hace referencia a su pronta maduración. Precisamente por ser una variedad de ciclo vegetativo corto, alcanza su mejor expresión en zonas frescas: en climas atlánticos matizados con algunos rasgos mediterráneos, como ocurre en Ribera del Duero y en Rioja, sobre todo en Rioja Alta y Rioja Alavesa. También agradece una climatología de amplitud térmica, es decir, con importantes contrastes térmicos entre día y noche, y siempre con una segura insolación.

En cuanto a los suelos, la tempranillo tiene un comportamiento extraordinario en terrenos calcáreos, de ellos se consiguen vinos elegantes y con un magnífica acidez. Cultivada en suelos arcillosos, la tempranillo otorga vinos con más cuerpo y menos finura.

El mayor peligro para esta variedad son los rendimientos elevados: por encima de los 4.000 kg por hectárea, corre el riesgo de otorgar vinos faltos de expresión, con poco color y taninos. Reducir el aporte de agua al viñedo y disminuir el nivel de carga de las vides pueden ser dos puntos clave para aumentar la calidad del vino de tempranillo.

Tempranillo versus garnacha

La tempranillo es la primera variedad en superficie de viñedo de España. Pero no fue siempre así. La garnacha fue la uva mayoritaria hasta los años setenta, incluso era la uva dominante en regiones tan consolidadas como Rioja. Sin embargo, durante las décadas de los setenta y ochenta, la garnacha perdió mucha superficie. Muchos viticultores la abandonaron debido a su complicada viticultura: bajas producciones, laboreo complicado y, en definitiva, poca rentabilidad. Hoy día, la uva garnacha ocupa el segundo puesto en el ranking de superficie total de viñedo de España. Tempranillo y garnacha se han convertido en las mejores embajadoras en el mundo del vino y en símbolos de España como país vinícola.